¿Qué es Kanban? Una guía visual para sacar las cosas adelante

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Alan Avalos
| | 5 min de lectura

La mayoría organiza su trabajo con una lista de pendientes. Funciona bien hasta que deja de funcionar.

En algún momento, la lista se vuelve tan larga que dejas de leerla. Todo vive en una sola columna: el súper, las facturas, esa llamada que sigues posponiendo. No puedes ver qué es urgente, qué está avanzando ni qué terminaste de verdad. La lista se convierte en algo a lo que le agregas cosas, pero en lo que ya no confías.

Hay una mejor manera y su origen es más extraño de lo que imaginarías.

Una idea nacida en un supermercado estadounidense

Libro Toyota Production System: Beyond Large-Scale Production, de Taiichi Ohno
El origen: el relato del propio Taiichi Ohno sobre cómo surgió el Sistema de Producción de Toyota.

En su libro Toyota Production System, Taiichi Ohno, el ingeniero que desarrolló el sistema, cuenta que la idea del kanban en realidad no nació en una fábrica. Nació en un supermercado estadounidense.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los productos estadounidenses inundaron Japón y los supermercados se volvieron una fascinación para los visitantes japoneses. A Ohno le llamó la atención una cosa en particular: cómo reabastecían los estantes. Un cliente toma lo que necesita, en la cantidad que necesita y la tienda repone exactamente lo que se llevó. Ni más, ni menos. Sin desperdicio, sin adivinar.

Ohno se dio cuenta de que la línea de producción de Toyota podía funcionar igual. En lugar de empujar las piezas de una etapa a la siguiente según un calendario, cada etapa iría a la anterior y “jalaría” sólo lo que necesitara, y sólo cuando lo necesitaba. Las tarjetas que usaban para registrar este intercambio (que anotaban qué pieza, cuántas y de dónde venía) se llamaban kanban, que en japonés significa “letrero”.

Toyota lo aplicó por primera vez en su taller de máquinas alrededor de 1953. Para cuando Ohno visitó las fábricas y los supermercados estadounidenses en 1956, el sistema ya estaba demostrando su valor. La idea de hacer visible el trabajo y dejar que el propio trabajo señalara lo que venía después, había echado raíces.

Esa idea es la base de todos los tableros Kanban que ves hoy.

Cómo funciona Kanban en realidad

Un tablero Kanban tiene dos partes básicas.

Las columnas representan etapas. La configuración clásica son sólo tres:

  • Pendiente: lo que aún no empiezas
  • En Progreso: lo que estás trabajando activamente
  • Listo: lo que ya terminaste

Las tarjetas representan tareas individuales. Cada tarjeta vive en una sola columna a la vez y se mueve de izquierda a derecha conforme avanzas.

Sin certificaciones, sin metodologías complejas. Sólo columnas, tarjetas y movimiento.

Por qué funciona mejor que una lista

Kanban funciona porque hace visible tu trabajo. Cuando las tareas están enterradas en una lista, son abstractas. En un tablero, ves de un vistazo la forma de tu carga de trabajo.

El progreso se siente real. Mover una tarjeta de “En Progreso” a “Listo” es satisfactorio de una forma en que rara vez lo es palomear una casilla. Ves cómo la columna Listo se va llenando con el tiempo.

Los cuellos de botella se vuelven obvios. Si tu columna “En Progreso” está saturada mientras “Pendiente” sigue creciendo, ves de inmediato que estás abarcando demasiado. Una lista esconde esto.

Las prioridades se acomodan solas. Cuando trabajas con un puñado de tarjetas en lugar de un muro de tareas, te concentras de forma natural en lo que más importa ahora mismo.

Cambias menos de contexto. Un tablero te anima a terminar lo que empezaste en lugar de estar saltando de una tarea a otra.

Por algo los Post-it en un pizarrón se volvieron un cliché en todo estudio creativo y equipo de software. El formato visual encaja con la forma en que nuestro cerebro procesa la información.

Kanban en la vida real

Kanban no es sólo para el desarrollo de software. Estas son algunas formas en que la gente lo usa fuera del trabajo:

Planear una mudanza. Una mudanza es una de esas situaciones que se sienten imposibles por lo abrumadoras que son hasta que la divides. Un tablero convierte el caos en algo manejable:

  • Pendiente: conseguir cajas, cancelar servicios, actualizar la dirección, contratar la mudanza
  • En Progreso: empacar la cocina, ordenar la cochera
  • Listo: cambiar la dirección en el correo, empacar la recámara

Puedes echar un vistazo al tablero y saber al instante qué falta por hacer, sin perder de vista todas las cosas que dijiste resolverías después.

Llevar un proyecto personal. Ya sea que estés desarrollando una app, escribiendo algo o remodelando un cuarto, los proyectos personales tienden a estancarse porque cuesta ver el progreso. Un tablero mantiene visible el avance:

  • Pendientes: ideas y cosas que tal vez retomes
  • Esta Semana: las dos o tres cosas con las que te comprometes ahora
  • En Progreso: lo que estás trabajando activamente
  • Listo: la prueba de que estás avanzando

Ver crecer esa columna de Listo semana tras semana es genuinamente motivador.

Seguir tus postulaciones de trabajo. Buscar trabajo ya es bastante estresante como para además perder la cuenta de dónde te postulaste y quién te respondió:

  • Investigando: empresas por revisar
  • Postulado: esperando respuesta
  • En Entrevista: en el proceso
  • Oferta / Rechazado: resultados finales

En lugar de andar revisando correos para recordar si aquella empresa te respondió, todo está ahí a la vista.

Pruébalo hoy con Hense

Si quieres poner esto en práctica ahora mismo, Hense es la app de Kanban que desarrollé justo para este tipo de uso personal.

Está diseñada para el ecosistema de Apple: iPhone, iPad y Mac se sincronizan a través de iCloud, así que tus tableros siempre están actualizados dondequiera que estés. No hay que crear una cuenta ni administrar una suscripción y es gratis para empezar.

Si llevas tiempo con la intención de sacar tus proyectos de tu cabeza y ponerlos en algo que de verdad puedas ver y con lo que puedas avanzar, este es un buen punto de partida.


¿Tienes alguna duda para empezar, o quieres contarme cómo usas Kanban? Escríbeme. De verdad me encantaría saber de ti.

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